La Pirámide del Sol, ubicada en México, es una estructura majestuosa con una historia larga e intrigante. Fue construido alrededor del año 100 aC y es el edificio más grande de Teotihuacan. A pesar de muchos estudios arqueológicos, se han encontrado pocos artefactos en el sitio. Sin embargo, en 2011, el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia de México) hizo un descubrimiento notable que fue bastante inesperado.

En la década de 1930, los arqueólogos estaban excavando 59 hoyos y tres túneles cortos dentro de la pirámide en busca de ofrendas y entierros. Excavaron un túnel de 380 pies de largo para llegar al nivel de la roca madre. En este punto, se descubrió una notable acumulación de artefactos, incluidos fragmentos de cerámica de arcilla, huesos de animales, piezas de obsidiana, tres estatuillas humanas serpenteantes y una máscara serpentina verde notable. Esta máscara fue particularmente interesante, ya que fue la única de su tipo que se encontró en un contexto ritual en Teotihuacan.
Los investigadores también encontraron dos ofrendas, una que contenía la máscara verde y otra ofrenda, en la base de la pirámide. También han descubierto siete entierros humanos, algunos de ellos niños, que incluso son anteriores a la estructura de la Pirámide del Sol.

Comúnmente se piensa que estas ofrendas se colocaron como parte de un ritual para inaugurar la construcción de la pirámide, lo que explica por qué se encuentra en la parte inferior. La máscara en sí es increíblemente realista, lo que da lugar a la idea de que podría ser una representación.
Esto sería notable, ya que los investigadores saben poco sobre las personas detrás de la construcción de Teotihuacan. Además, existen especulaciones contradictorias sobre el propósito de la pirámide. Incluso el nombre no es auténtico.
La Pirámide del Sol recibió su nombre de los aztecas, quienes visitaron Teotihuacan muchos años después de que quedara desierta. Desafortunadamente, el nombre original de esta tercera pirámide más grande del mundo sigue siendo un misterio.
En su apogeo, Teotihuacan fue el hogar de unas impresionantes 200,000 personas, conocida como la Ciudad de los Dioses. Sin embargo, los habitantes dominantes de esta ciudad se han ido hace mucho tiempo y nadie sabe por qué o quiénes eran.
No es de extrañar que el INAH persista en sus investigaciones en la región, y recientemente descubrieron un túnel debajo de la Pirámide de la Luna. Esto se hizo sin excavación por medio de tecnología de resistencia eléctrica, lo que permitió el mapeo del área.
El descubrimiento de una cámara, de 49 pies de diámetro, que precede a una cámara subterránea, puede conducir al descubrimiento de más tesoros que pueden proporcionar una mayor comprensión de la gran civilización y su eventual declive.
Verónica Ortega, directora del 'Proyecto de Conservación Integral de la Plaza de la Luna', señaló que “estos grandes complejos de ofrenda constituyen el corazón sagrado de la ciudad de Teotihuacán, por lo que todos la veían como la meca de la civilización”, y que “lo que se pueda encontrar en su interior ayudará a desentrañar la relación que esta antigua metrópoli tenía con otras regiones de Mesoamérica”.




