Una mirada fría: la pesadilla de un viaje nocturno

Una chica se subió al tren una noche y vio que había siete filas de asientos vacíos excepto el último. Como era un poco tímida, se sentó frente a una mujer que estaba sentada entre dos hombres en la última fila de asientos. Aunque no les prestó mucha atención, sintió que la mujer parecía estar mirándola constantemente, pero no podía ver su rostro porque la mujer tenía la capucha puesta.

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En la siguiente parada, un hombre de mediana edad entró en ese compartimento y se sentó junto a la chica. Después de un rato, el hombre le susurró a la niña: "Si sabes lo que es bueno para ti, te bajarás conmigo en la siguiente parada, créeme". Ella estaba asustada en un momento tan incómodo, pero pronto pensó que la mejor idea sería bajar en la siguiente parada como él pidió, ya que podría haber algunas personas alrededor.

En la siguiente parada, la niña se bajó del tren con el hombre y observó cómo el tren pasaba a toda velocidad. El hombre luego se volvió hacia la niña y le dijo: "Gracias a Dios, soy médico y esa mujer encapuchada estaba muerta, los dos hombres que estaban a su lado la sostenían".